“La Solución De La Salsa”.

Los grandes músicos que sonaron con éxito en los cincuenta en Nueva York y en toda América Latina, denominaron a la salsa como “música cubana vieja” con nuevos arreglos, o incluso como música de suburbio o de escasa calidad. La salsa no existía como música en sí, sino que era sólo una etiqueta para vender mejor un producto, o simplemente una exitosa moda pasajera.

 

Hoy en día, nadie duda de la autenticidad de la salsa como gran género musical que representa a todo el Caribe urbano. No se trataba únicamente de música cubana vieja, si bien es cierto que Cuba, y concretamente el son, que se había manisfestado en los años treinta como expresión común a todo el Caribe, fueron importantes para la expresión salsosa.

 

Durante la década de los sesenta, los jóvenes latinos de Nueva York convivieron con el pop de los Beatles o el rock de los Rolling Stones. El sonido de las Big Band latinas de Tito Rodríguez o Machito era muy complejo, meloso y ostentoso para los jóvenes de la época y para el mundo de “El Barrio”, y sus letras hablaban de un mundo apacible y rural muy lejano a su realidad. Les faltaba una expresión que les representase plenamente. El único lazo que tenían con su cultura latina era el bolero, el cual aceptaban y reconocían como música válida en español.

 

La salsa nace como una fusión y evolución de distintos estilos como el son, el mambo, el cha cha cha, la bomba o la plena.  Al contrario que todos éstos, aunque en sus comienzos era de mucho menos calidad en cuanto a sonidos y arreglos, reflejaba la cruda realidad del barrio latino. La violencia, la marginalidad y la pobreza formaban parte del día a día de los jóvenes latinos, y necesariamente la nueva expresión tenía que reflejar esa realidad, no sólo en sus letras, sino en el propio sonido.

 

En el aspecto meramente musical, el camino lo marcaron los músicos Eddie Palmieri, Mon Rivera y Ray Barretto, que incorporaron a sus orquestas dos trombones de varas, que con un sonido más ronco y desafinado, daban un carácter más violento a las canciones. Sus cantantes, al igual que el resto de músicos, eran personajes populares del barrio que, con su hiriente forma de cantar y con su aspecto sencillo, calaron en los latinos de Nueva York. Éstos vieron en la salsa la verdadera expresión que les representaba. El mejor ejemplo está en Héctor Lavoe, que junto al trombonista Willie Colón, se convirtieron en las principales y más exitosas figuras del nuevo sonido urbano.

 

 

Como resulta lógico, la realidad marginal del barrio de Nueva York era común a la que existía en la gran mayoría de los barrios urbanos del Caribe, por lo que la nueva expresión salsosa se extendió por todas la grandes ciudades de América Latina, como Caracas o Bogotá, con un éxito arrollador. Es lo que se conoce como “el boom de la salsa”.

 

En un futuro hablaremos sobre la discusión que existió en cuanto a la palabra salsa, y también sobre el principal sello discográfico que comercializó el nuevo sonido: LA FANIA RECORDS.

 

Y para finalizar, os dejo este tema de la orquesta “Sociedad 76” llamado “La Solución De La Salsa”, en el que se habla precisamente sobre esa discusión que surgió sobre la autenticidad y valor de la salsa. La canción aporta una solución al conflicto. Os invito a que la descubráis. Disfrutadla.

Nada más. Espero que os haya gustado este breve artículo.

 

Un saludo cordial. Luis Vázquez.

 

FUENTES: "El Libro De La Salsa- Crónica de la música del Caribe Urbano". César Miguel Rondón.